viernes, 15 de febrero de 2013
UN PEQUEÑO TROZO DE PAZ. La tregua de Navidad de 1914
domingo, 10 de febrero de 2013
¿ERES CELOS@ O TODAVÍA NO TE HAN PROVOCADO?
Hola a todos. Hoy me pilláis en muy buen momento. Estoy muy, muy, pero que muy emocionado. Mi novia me ha dicho que quiere sorprenderme con algo “salvaje” para este próximo San Valentín. Me repite muchas que no me “corte” cuando me lo enseñe…
A lo mejor no lo sabéis, pero sí. Desde hace poco tiempo, solo unos meses, estoy saliendo con esta maravillosa criatura. Nos llevamos bien, y aunque sé que llevamos poco tiempo y algunas rencillas son normales en los comienzos de las relaciones, he notado algunas cosas raras. A comienzos de verano, tenía una cita pendiente con algunos amigos. No pude salir porque casualmente la cerradura se averió, dejándome encerrado dentro de casa justo cuando ella acababa de irse. El otro día, me encadenó con esposas a la cama. La dejé porque creía que eran unos inocentes juegos eróticos preliminares. Pero me quedé en esa posición más de 12 horas. De vez en cuando veo “grabados artísticos” hechos con cuchillos en las puertas de madera. A pesar de ello, es una chica estupenda. Hoy me ha mandado un video para celebrar todo este tiempo juntos. Miradlo aquí:
Bueno. Debo dejaros, que ahora me está llamando desde la cocina. Dice que la ayude a “trinchar” yo que sé qué.
HASTA PRONTO!!
¿ERES CELOSO, O TODAVÍA NO TE HAN PROVOCADO?
(copia y pega para más información) http://www.zocalo.com.mx/seccion/articulo/celos-que-matan-en-las-parejas-1360324533
Un dilema universal para muchas parejas está reflejada en esta pregunta:
<<¿Eres celoso o celosa?>>
Y con un simple SÍ o NO, tranquilizas o inquietas la conciencia de esa persona que se ha convertido en tu pareja. En realidad, existe una respuesta objetiva a esa pregunta. Y la respuesta, a pesar de lo que temíais, es un “SÍ universal”. Todos somos celosos. Lo hemos heredado de nuestros antepasados y aunque sabemos que no es un sentimiento agradable, y mucho menos nos conduce a la felicidad, es un sentimiento adaptativo para nuestro modo de vida.
Normalmente, pensamos que los celos solo se reducen a la vida en pareja. Pero también existen celos más allá de la vida sentimental.
¿QUÉ SON LOS CELOS?
Definido correctamente, los celos son un sentimiento de infelicidad que se produce cuando una persona percibe una amenaza hacia algo que considera propio. Concretamente, ese algo considerado propio siempre es una relación con otra persona. Desde la psicología se define así, como una respuesta natural de ansiedad y angustia provocada por la percepción de amenaza a perder una relación interpersonal importante para nosotros. Claro está que esta amenaza de pérdida se da cuando aparece otra persona que podría interferir en dicha relación, a la que llamaremos “intruso”.
En esa mezcla de emociones y percepciones propias, destacan tres realidades que son inherentes a los celos:
· La posesión: Desde una perspectiva puramente egoísta, consideramos la relación con ciertas personas como “nuestras”, de nuestra propiedad. Y nadie más debería de interponerse. <<Esta es MI novia>>, <<MI chico>>, <<MI mujer…>>. Este sentido de la propiedad es tan primitivo como lo son nuestros antepasados, a los que tenemos que agradecer esta aportación a nuestro bagaje de comportamientos.
· Inseguridad emocional: Este es un dilema que atañe a nuestro tema. ¿Se es menos o más celoso si nos sentimos más o menos seguros? ¿Los celos producen inseguridad emocional? Ambas afirmaciones son como la pescadilla que se muerde la cola, porque ambas son correctas. El sentir que una relación es sólida y segura, genera más confianza en uno mismo y también sobre el otro. Pero independientemente de ello, es inevitable experimentar celos. Y éstos vienen siempre acompañados de un poco más de vulnerabilidad emocional.
· Envidia: Los celos contienen un componente de envidia, pero la “envidia” no son “celos”. Cuando deseamos algo que sabemos que no es de nuestra posesión, sino que pertenece a otro, ese deseo mal satisfecho produce el sentimiento de envidia. Además, este sentimiento se produce siempre desde una visión de inferioridad hacia lo deseado. Los celos se le parecen mucho, pero no tienen ese componente de deseo, sino de amenaza o miedo.
Aunque comúnmente los celos los asociamos al mundo sentimental, también existen celos en otras vivencias:
· Celos de confraternidad: el comúnmente dirigido de un hermano a otro hermano. El que se da cuando de pequeños, nos enteramos que mamá tendrá un hermanito o una hermanita, y sentimos celos del nuevo bebé porque acapara más atención y cariño. Algunas veces, estos celos pueden acompañarnos hasta la adultez, llegando incluso al odio del hermano. Si están familiarizados con el mito de Adán y Eva, no estaría mal revisar lo que fue de sus hijos Caín y Abel.
· Celos juveniles: los que surgen cuando llegamos a la pubertad y empezamos a experimentar por primera vez los cambios y las experiencias clásicas de un cuerpo adulto. Es una época de mucha inseguridad y vulnerabilidad. Dudamos de todo, y la aceptación social se convierte en algo muy necesario. Por el afán de esta aceptación, surgen los celos entre los iguales. En la adultez madura, estos celos siguen existiendo, pero estarán extrapolados a otros campos más importantes de nuestra vida, como la aceptación en el trabajo, en los estudios, y por supuesto, en el amor.
· Celos amorosos: los que más se pronuncian en este artículo y que seguiremos manteniendo como referencia.
Podemos considerar a los celos como una “emoción social”, puesto que no pertenece a las emociones básicas; como pueden ser el placer al comer un caramelo, la reacción ansiosa cuando tenemos miedo, o la angustia de una larga espera. Se da por el contacto con otras personas, por la interacción social. Para muchas especies animales, los celos no existen. Solo se dan en especies que hayan desarrollado un sistema social propio y jerarquizado, como es el caso de muchos simios y por supuesto, los humanos.
Los celos atacan tanto a las mujeres como a los hombres. Pero es en los hombres donde más se acentúa su efecto, ya que aquellos núcleos cerebrales relacionados con la agresividad están más desarrollados que en las mujeres.
NOTA CURIOSA
¿Sabéis que los hombres y las mujeres vivimos de manera distinta nuestros celos? Los hombres, puesto que les prima defender a su pareja porque será la portadora de sus pequeños genes, el motivo de sus celos es por el miedo de que su pareja tenga relaciones sexuales con otros hombres que rivalicen con su descendencia. Mientras que la mujer, como le prima más el sentirse segura y protegida, sus celos se fundamentan en el miedo a que su pareja genere un vínculo emocional más poderoso con otra mujer.
A estas alturas, si te preguntaran para qué sirven entonces los celos, ya sabrías responder. Los celos son una alerta de defensa que nos permite asegurar mejor aquellas relaciones que prolongarán nuestra estirpe a lo largo del tiempo. Si un macho primate no defendiese a su hembra, ésta sería montada por otro macho, por lo que la preñaría este segundo y pasaría sus genes a su cría, siendo los genes del primero posiblemente extintos. Y en el caso de la hembra, pasaría igual. El macho, una vez haya preñado a nuestra protagonista, se quedaría sola para gestar y criar a un recién nacido indefenso, dejándolos a ambos a merced de depredadores o demás peligros.
Los ejemplos con los monos están muy bien. Pero imaginad ahora que pasa con personas normales y corrientes de nuestro tiempo. ¿Cómo dañaría estas situaciones de abandono o de pérdida de una relación tan importante?
1. Si perdemos esa relación, perdemos también las experiencias y refuerzos positivos asociados a esa compañía.
2. El abandono o la pérdida afecta muy negativamente a nuestro universo emocional. No solo provoca angustia y tristeza, sino que nuestra autoestima se merma, dado que nuestra compañía ha preferido elegir al intruso, sintiéndonos nosotros inferiores y despreciados.
CELOS PATOLÓGICOS
Todo el mundo es celoso. Mas, a lo largo de nuestro crecimiento y educación, aprendemos las estrategias necesarias para hacer frente a estas emociones, al igual que aprendemos lecciones sobre todos los ámbitos de nuestra vida cotidiana. Sin embargo, en algunas ocasiones, las emociones negativas provocadas por los celos sobrepasan los límites soportados por la mente humana, quebrándola y haciéndola enfermar.
La celotipia, o celos patológicos, es una patología fuertemente autodestructiva. Quien la padece vive en una situación constante de infelicidad y angustia, dejándose llevar constantemente por sus miedos y sospechas. No acepta otra realidad que no se ajuste a las evidencias de engaño que esa persona cree ver. A partir de aquí comienzan las invasiones de intimidad, la constante vigilancia y control, privación de libertad, y episodios agresivos de violencia.
Como perfil, los podemos definir como personas con muy baja autoestima; una estabilidad emocional muy débil; una mentalidad muy desconfiada; muy dependientes de otras personas, aunque sepan enmascararlo con un altísimo nivel de sociabilidad o cariño desmedido; y en ocasiones, muy agresivos.
¿Cuál es entonces el límite entre las personas que son muy celosas y las personas que pasan esa barrera y se vuelven patológicas? No es fácil definirlo. Pero desde la patología, el agresor cree con rotunda convicción que actúa correctamente. Que todo lo que hace, lo hace por amor a su pareja.
LA CURA DE LOS CELOS
No estaría de más terminar con un par de soluciones prácticas al problema de los celos. Desde aquí, proponemos un par de medicinas preventivas para hacer del sabor de estos sentimientos menos agrios, y ayudar además a aceptarlos.
· Para prevenir los celos, nunca viene mal reparar un poco en uno mismo, y restablecer la seguridad y la confianza en nosotros mismos. El respeto comienza con el de uno mismo.
· Los límites también son importantes. Respetar el espacio ajeno es un paso para ganar la confianza de aquel que posiblemente se convierta en nuestra pareja sentimental en el futuro, y restablecer así la confianza en la relación. El respeto CONTINÚA con el de los demás.
· Desde la infancia, se deben inculcar valores relacionados con la tolerancia, el respeto y el reconocimiento de las libertades de los demás. Y así, un niño que crece aprendiendo a defender las libertades ajenas, crecerá sabiendo defender también las suyas.
· Comprender que los pilares de la pareja son la confianza, el respeto y el cariño. Sin éstos cimientos, cualquier relación fracasará, con vivencias de celos o sin ellos. Mantener una comunicación fluida en la pareja es una vacuna contra la inseguridad y la desconfianza.
los celos siempre estarán presentes. Pues como dice Eduard Punset: <<El cerebro humano no está para buscar la razón, sino para defendernos>>. Y ya que vamos a vivir con celos sí o sí, aprendamos a vivirlos con mejor disposición.