sábado, 24 de marzo de 2012

EL PROCESO DE ENAMORAMIENTO

El amor es un objeto de estudio muy reciente dentro del campo científico, ya que hasta entonces, había sido una parcela exclusiva para los poetas y literatos. Pero más allá del arte, el amor adquiere un nuevo papel muy importante a desempeñar dentro de las relaciones humanas, tanto interpersonales –con nuestra familia, amigos, pareja…-, como intrapersonales –apreciación de uno mismo-. La ciencia del amor nace en el mejor seno posible, en un ambiente de cambio social y moral impulsados por las nuevas filosofías heredadas del movimiento hippie de la década de los sesenta; y la emancipación de los “colectivos débiles” gracias a las reivindicaciones feministas y a la cada mayor aceptación del colectivo homosexual. Sin mencionar, más allá de las relaciones interpersonales, el amor a uno mismo y la auto aceptación como el camino al éxito personal y el equilibrio mental.

Ya dejando clara la relevancia del amor y su estudio en la actualidad, os quiero hablar de uno de sus apéndices: el enamoramiento. una célula minúscula de todo ese poderoso órgano que es el amor.

¿QUÉ ES EL ENAMORAMIENTO?

El enamoramiento es un estado emocional, que supone un conjunto de emociones positivas, relacionadas con el encuentro con otrala_pureza_del_amor-1024x768  persona que es capaz de comprender y compartir nuestros afectos. Este estado sugiere una serie de cambios en nuestra forma de ser y actuar –cambios conductuales-, nuestra forma de pensar –cognitivos-, y cambios en la mecánica interior de nuestro cuerpo –fisiológicos-.

Enamorarse es algo más que un simpe impulso sexual. Hay una mayor implicación afectiva. Y aunque estemos hablando de amor de pareja, que explícitamente es un comportamiento sexual, este impulso nos lleva a convertir estos instintos naturales en una forma de convivencia equilibrada. Durante este periodo, se eliminan las barreras existentes y los enamorados se abandonan rápido a unos niveles de intimidad y confianza muy útiles para saber si su compañero/a es el más apto para emprender un proyecto de vida juntos. Una vez atravesado este paso, no es tan importante mantener estos niveles elevados de pasión. La pareja se encamina a un estado más equilibrado de convivencia. Si alguien dice que después de x años, sigue enamorado de su pareja como el primer día, ten en cuenta que no es del todo cierto. Mantener esa tensión y esa intensidad de la vivencia de las propias emociones durante tanto tiempo, terminaría por provocarnos un ataque al corazón por el estrés provocado. He aquí la sintomatología del enamoramiento, a ver con cuantos de los siguientes elementos os sentís identificados:

· Deseo de intimidad y de unión física con el ser amado.

· Intenso deseo de reciprocidad.

· Temor al rechazo.

· Pensamientos frecuentes del ser amado.

· Pérdida de concentración.

· Fuerte activación fisiológica ante la presencia del ser amado.

· Hipersensibilidad ante los deseos y necesidades del otro.

· Atención centrada en el individuo.

· IDEALIZACIÓN del ser amado.

Si quieres saber qué más efectos provoca en nuestro cuerpo este proceso, y cómo se comporta nuestro cerebro cuando vemos al chico/a que nos gusta de verdad, te recomiendo que repases este video antes de seguir:

 

¿QUÉ FASES CONTIENE?

 beso_adolecente-1024x768El enamoramiento es un estado que no aparece de manera súbita. Sigue un proceso marcado por diferentes fases, que van desde que se conoce o se desea a la persona amada, hasta el final de esta etapa y la entrada en otra vivencia del amor más profunda y equilibrada. Las personas no se enamoran de forma natural. Hay que estar preparado para proyectar amor. Pues todo empieza con uno mismo, y una sensación de no estar completo, de carencia. Una sensación además muy común en los adolescentes, que empiezan a experimentar cambios críticos en su cuerpo, y en su forma de pensar y ver la vida. Es entonces cuando intentamos reforzar estas carencias con el apoyo social.

Las siguientes son las fases naturales del enamoramiento (las que están marcadas en azul). las que influyen más sobre nuestro comportamiento y manera de pensar. Paralelamente, por nuestra mente circula una serie de procesos inconscientes (marcados en rojo), los cuales no percibimos, pero que tienen que ver mucho con cómo vamos construyendo el mundo a través de este nuevo impulso:

1. ATRACCIÓN.- Empezamos a fijarnos en esta otra persona porque tiene algo que nos llama la atención. Admiramos cualidades de esa persona, que la hace más “destacable” entre las demás. Antes de enamorarnos, nos convertimos en “admiradores” de esa persona. Paralelamente, proyectamos nuestra identidad sobre el futuro ser amado. Es decir, empezamos a poner rasgos nuestros en esa otra persona, de tal manera que la vemos como alguien muy afín a nosotros o muy parecida.

2. FLECHAZO.- Un concepto perteneciente al pensamiento mágico emergente en este proceso. Sobre todo muy común en los discursos de las chicas:

<<…No sabía que me gustaba, pero en el fondo descubrí que sí…>>

<<…Al principio me caía fatal, hasta que un día coincidimos en el parque y me pareció estar con alguien diferente…>>

<<…Creía que no me importaba, hasta que le vi cogido de la mano de “X” y entonces mi corazón me dio un vuelco…>>

Es una fase de encuentro y descubrimiento. De repente, esa persona “te gusta”. Y parece emerger de la nada esa sensación. Por eso se llama “flechazo”. Esto se acentúa si con el tiempo, esa persona empieza a cumplir nuestras expectativas. Que seguro que las cumple, porque empezamos a idealizar a ese ser amado. Inconscientemente, empezamos a verla como “perfecta”. Magnificamos a la persona amada, que ha sido la receptora de todas nuestras proyecciones de todo lo que consideramos bueno en nosotros.

3. PASIÓN.- Posiblemente, la fase más representativa de este proceso. Aquí, se rompen las barreras y se busca el acercamiento físico y emocional. Su fundamento está en la fusión, el anhelo por unirse y ser la otra persona. esto abarca no solo la unión sexual, que es la mayor expresión simbólica de este anhelo de fusión. Sino también todo lo relacionado con el cuidado, el cariño, la protección… y en definitiva, todo aquello que proyecte nuestro ser sobre el otro. Amamos a esa persona porque consideramos que empieza a ser parte de nosotros, y prepara nuestras emociones para la fase inconsciente más difícil: la identificación. Esta fase la explicaremos más adelante.

4. NECESIDAD.- Los celos, las discusiones sin sentido, las impaciencias… Problemas típicos de los enamorados que comienzan con esta delicada fase: la sensación de necesitar estar con el ser amado.

<<…No puedo estar sin ella…>>

<<…Ahora mismo, me moriría si cortara conmigo…>>

<<…Mi vida ya no sería la misma sin él…>>

¿Os suenan este tipo de frases? Si es así, entonces os sabéis reconocer dentro de esta fase. A pesar de los sentimientos tan fuerzas que sentís el uno por el otro, aún so se ha alcanzado la confianza suficiente. Además, el amor engancha como una droga provoca síndrome de abstinencia, y necesitaréis la presencia del ser amado para vuestra dosis necesaria. Otro factor que todavía no ha madurado del otro es la identificación antes mencionada. Amamos al otro porque lo consideramos “nuestro”. Nos fundimos con el otro. Pero aún nos cuesta diferenciar dónde terminamos nosotros y dónde empieza el otro. Nos cuesta reconocer que es otra persona y no nosotros mismos. Por eso existe tanta ansiedad en la separación. En el momento que empezamos a aceptar esa realidad, empezamos a superar esta fase y alcanzamos el final de esta etapa.

5. AMOR.- El enamorado ya ha superado estas fases. Esta es una etapa nueva. Más consolidada y sólida. La protagonista ahora no es la pasión desenfrenada, ni la necesidad de estar con la otra persona. Sino el equilibrio. La pareja alcanza un compromiso que les otorga una estabilidad suficiente como para comenzar un proyecto de vida común. No hace falta mencionar que una vez llegados a este punto, la identificación con la otra persona es plena.

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EL DESAMOR

¿Qué ocurre cuando ese proyecto de pareja falla por el motivo que sea? La persona amante se enfrenta entonces a un nuevo proceso: el desamor. Que al igual que al enamoramiento, tarde o temprano todos nos acabamos enfrentando y superando de una manera u otra. El desamor consiste en “dejar de amar” a otra persona. En romper esa asociación entre ese elenco de emociones positivas y el ser amado para poder así centrarnos en otro.

El amor se fundamenta en tres realidades que la desencadenan: el distanciamiento, la decepción y la pérdida.

· El distanciamiento es una pérdida gradual del interés por el ser amado debido al hastío o al aburrimiento. Cada vez se limita más la comunicación, el interés por las necesidades del otro, incluso desciende el apetito sexual hacia la pareja. Las infidelidades suelen ocurrir por esta razón, pues el miembro aburrido suele buscar nuevas emociones fuera de su relación de pareja actual.

· La decepción es la contradicción o la incoherencia entre lo que esperamos de ese ser amado, y lo que realmente hace. La mayoría de las veces, la decepción viene dada por la no “correspondencia” o la “infidelidad” de la pareja. También están los casos en los que nuestra pareja nos causa alguna “frustración”. Muchas parejas, por ejemplo, pierden la pasión después de participar en unas primera relaciones sexuales insatisfactorias.

· La sensación de pérdida está muy asociada a la identificación. En la ruptura, sentimos haber perdido algo nuestro. Ante el dolor, elaboramos un proceso de duelo muy similar al que pasamos cuando perdemos a un ser querido por defunción.

piruleta desamor Sea cual sea la razón por la que se llegue a esta etapa, nuestro cerebro traducirá esa sensación de abandono y vacío como dolor. Además, el cerebro actúa provocando una sensación muy parecida a lo que deja el síndrome de abstinencia. Superar esta fase requiere elaborar un duelo, como lo hemos mencionado en la pérdida. Describir el proceso de duelo sería demasiado largo para este artículo, ya de por sí extenso. Pero me gustaría terminar mencionando una idea que creo que es fundamental para la superación del duelo de desamor. Me refiero a dejar marchar. En ello se basa cualquier duelo, en dejar marchar poco a poco las emociones asociadas a ese ser amado. El dolor que produce la separación está provocado porque sentimos que perdemos algo puramente nuestro, casi un reflejo de nosotros mismos. La sensación es como “si quedase algo más por decir antes de esta despedida”. Una buena sublimación de estas emociones y una expresión sana de éstos hará poco a poco que nuestra mente llegue de nuevo a un punto de equilibrio. Si esto lo acompañamos además con un quéhacer diario que nos distraiga, reforzaremos más nuestro auto concepto y nos ayudará a la superación.

Las peores consecuencias del desamor pueden ser una obsesión enfermiza con el ser amado, algo sumamente peligroso y que se debe de poner fin cuanto antes. Y en menor medida, está la “monitis”. En un anexo a este documento, hablaré de lo que es concretamente la monitis, que también, sobre todo para la persona que la sufre, se puede convertir en un obstáculo para seguir avanzando en su crecimiento personal.

Agradezco a mi amigo Walker que me inspirara desinteresadamente e inconscientemente para escribir esta entrada. Dentro de muy poco, tendré para todos vosotros un anexo especial. Mientras tanto, disfrutad de vuestro “proceso” y vividlo con la mayor intensidad posible.

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