No recordaba ya que tenía guardado este artículo en el baúl de los recuerdos. Este fue uno de los primeros artículos publicados en “La Torre”, una revista parroquial que editábamos en El Coronil. Los autores de los artículos eran vecinos voluntarios, que aportaban su granito de arena a lo que en el momento era un proyecto memorable y exitoso entre la comunidad. Aunque sus orígenes fue en el seno de la parroquia, tenían cabida entre sus páginas todo tipo de temas. Y entre ellos, siempre colaba algún artículo sobre psicología.
Este artículo en concreto fue sonsacado de los resultados de los datos de un trabajo realizado en mis primeros años de psicología, que pronto se convertiría en una de las dimensiones que más me apasionarían dentro de los campos de estudio de esta ciencia: la psicodinámica y la simbología inconsciente. A partir de este momento, descubrí un mundo fascinante en el lenguaje oculto de los sueños, la apercepción temática, o las proyecciones inconscientes. Pero todo ello se mostrará posiblemente en futuras entradas. Mientras tanto, disfruten de este pequeño cuento…
PSICOLOGÍA DE LOS CUENTOS DE HADAS
Peter Pan, Hansel y Gretel, Ricitos de Oro... ¿Quién de nosotros no ha leído o escuchado alguna vez alguno de estos entrañables cuentos de hadas? ¿O quién de nosotros no ha escrito uno o ha hecho el amago de escribirlo? Todos nosotros estamos familiarizados con este tipo de narraciones que nos han entretenido tanto desde niños y aún de mayores nos siguen divirtiendo con sus fantásticas historias. Con este artículo, desearía acercaros un poco más a la cara más desconocida de este mundo, porque sabed que los cuentos no son simplemente literatura épica con un fin lúdico o de entretenimiento, sino que guardan también un leguaje secreto que solo los niños son capaces de descifrar. Por ello, cuentos como “Caperucita Roja” o “Pedro y el lobo” hayan perdurado hasta nuestros días.
Desgraciadamente, la magia de los cuentos ha perdido esplendor en estos tiempos que vivimos. Las nuevas tecnologías hacen que los niños pierdan el interés por este tipo de historias y la televisión y el cine presentan a los cuentos con un fin más encaminado al espectáculo o a la diversión, haciendo de los cuentos un nuevo elemento comercial. Aún así, ni la perdida de interés por parte de niños y adultos ni los avances audiovisuales no quitan que los cuentos sean un elemento fundamental e el desarrollo emotivo, cognitivo, y en definitiva, “mental” del niño. Antes de profundizar sobre esta temática, resaltemos antes un importante elemento a destacar: La mentalidad del niño.
EL PENSAMIENTO MÁGICO
El niño no es un adulto en miniatura ni su mente una versión primitiva de la psique adulta. Tampoco hay que caer en el error de considerar al niño como un “cachorro” humano, cuyas ideas y comportamientos infantiles carecen de lógica y racionalidad. Los niños son inteligentes.. son capaces de elaborar ideas complejas e ingeniosas y más de un padre podrá darme la razón al respecto. Pero esta conducta no está regida por los principios elementales de la lógica y la racionalidad científica adultas. Más bien, estás regidos por otros principios pertenecientes a otro sustrato (por considerarlo de alguna manera) diferente a la mentalidad adulta. Nos referimos a este sustrato como el pensamiento mágico, la fantasía o más técnicamente, el pensamiento simbólico o animista; en el que el niño se explica los acontecimientos del mundo que le rodea a través de elementos fantásticos e irreales. Ante un mundo totalmente desconocido e inexplorado, los niños desde su nacimiento actúan como exploradores activos de su entorno, el cual, no solo se dedican a analizar los estímulos de la realidad externa, sino también de su realidad interna, construyendo así su propia identidad personal (su personalidad), así como encontrado, a través de sus ojos, explicación a los complejos acontecimientos de la naturaleza: “¿Por qué llueve? Porque las nubes están llorando”. El mayor exponente del desarrollo de este pensamiento mágico es el “juego simbólico”. Un niño puede coger una caja de zapatos y arrastrarla, simulando él mismo el rugir del motor de un coche. En ese momento, para ese niño, esa inanimada caja de zapatos es un coche. A través de estos juegos, el niño no solo convierte objetos en otros muy diferentes, sino que también asume roles de otros personajes ficticios, experimentando por primera vez el sentimiento de empatía, muy importante para el desarrollo afectivo. Es a través de este pensamiento mágico por el que el niño comprende los cuentos y a través de éstos, el niño puede desarrollar la sensibilidad de su mentalidad mágica.
LA REALIDAD OCULTA DE LOS CUENTOS DE HADAS
Los cuentos, según una definición formal, no son más que narraciones relativamente cortas de temática épica fantástica que cuenta las hazañas de unos personajes y cuya finalidad es lúdico didáctica, es decir, pretende entretener a la vez que “enseñar”.
Los cuentos pretenden dar soluciones a problemas universales, aunque presentados de una manera más simplista. Por ejemplo, Caperucita Roja, desobedece la estricta orden de seguir por el buen camino y ello llevó a unas consecuencias trágicas; o Blancanieves desobedece la orden de no hablar con desconocidos y le costó la vida. Ni que decir tiene que en estos cuentos el final es feliz y esa es otra de las características de los cuentos de hadas. Por muy virulentas que sean las situaciones por las que pasan los protagonistas, la historia siempre da un vuelco tan inesperado que todo lo malo desaparece y el personaje llega a un final feliz. El final feliz es crucial para el cuento, pues el niño prefiere ver que el protagonista sale premiado de sus aventuras que castigado.
Otro gran elemento a destacar es el lenguaje simbólico de los cuentos. La realidad contextual de las historias convive con elementos mágicos y sobrenaturales (objetos mágicos, criaturas animadas, lugares exóticos...). Éstos son los caracteres que dan vida a la narración y al pensamiento mágico del niño. Cada elemento tiene su propio significado, el cual el niño capta inconscientemente y reproduce simbólicamente. Si quieren un ejemplo... ¿Sabéis que cuentos como “Blancanieves y los siete enanitos” o “Caperucita Roja” (valga la redundancia de los ejemplos) están estrechamente relacionados con el desarrollo sexual del niño? Pues lo están, pero lo vuelvo a repetir; los contenidos son captados inconscientemente y expresados en su conducta simbólicamente.
Si quisiera, podría seguir hablando sobre los contenidos de los cuentos de hadas para los niños, pero sería demasiado para exponerlos aquí y ahora. Como resumen, mencionar que los cuentos no son simples relatos con el fin de entretener solamente, sino, también de educar a los niños en unas dimensiones inalcanzables por cualquier organismo educativo y que a la vez, les sirven de ayuda a su desarrollo afectivo y emocional, así como de su identidad personal como niños y como futuros adultos, y colorín colorado, este artículo se ha acabado...
Álvaro Trujillo González
El Coronil
Revista “La Torre”
"La historia nunca contada sobre los cuentos de Hadas"... Ja, ja, ja... Buen trabajo. ¡Quién pudiera darse un paseo por esa mente!
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